La calidad de vida es un concepto que nace en los años 60 en relación al medio ambiente. Posteriormente, en los años 70, se define como un objetivo integrador, multidimensional que tiene en cuenta elementos objetivos y subjetivos.

La percepción es la capacidad que poseemos los humanos para poder interpretar, mediante los sentidos, la realidad. Hoy en día aún cuesta diferenciar percepciones y sensaciones. La sensación es la respuesta a un hecho que captamos a través de los sentidos; la percepción es una interpretación de la sensación. La frontera no parace clara, es cuando buscamos en el diccionario los respectivos verbos, las acciones cuando los conceptos se clarifican. Sentir y percibir no son la misma cosa.

Queda claro, pues, que la calidad de vida es un concepto que no podemos desligar de un individuo o de una colectividad. Las interpretaciones de las sensaciones necesitan de unos marcos de referencia: un contexto cultural, un sistema de valores relacionado con los objetivos y las expectativas que cada uno de nosotros tenemos sobre la vida.

El concepto del bienestar de las personas y su calidad de vida, han sido y serán, objeto de estudio de ciencias como la sociología, la economía y la cultura. Unos de los retos más perseguidos por la sociedad moderna es poder encontrar el equilibrio justo entre los ciudadanos, los recursos disponibles y la protección del medio ambiente. Y sin olvidar que reclamar una vida digna y feliz en libertad, es un derecho fundamental recogido en la Declaración Universal de los derechos humanos.

La noción de calidad de vida cambia radicalmente según quien interprete el concepto. No es lo mismo y depende, principalmente, de las necesidades vitales. Los hombres que tienen las necesidades básicas cubiertas, que viven en países ricos, socialmente avanzados y poderosos económicamente perciben su calidad de vida de forma muy diferente aquellos que sus principales necesidades son las primarias: la comida, la vivienda, la salud y la educación

A principios de abril de éste año, el periódico Expansión publicó la lista de los países con mejor calidad de vida en 2016. En primera línea, Australia, Suecia, Noruega y Dinamarca. A la cola del estudio Chile, Turquía y Méjico. Éste ranking se confecciona sobre los 11 aspectos específicos que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), definió en un estudio (índice para una Vida Mejor”): vivienda, empleo, comunidad, educación, medio ambiente, compromiso cívico, salud, satisfacción ante la vida, seguridad, sostenibilidad, desigualdad y el balance entre la vida y el trabajo.

La realidad sobre la calidad de vida es otra. La percepción de nuestro bienestar íntimamente relacionado a nuestro estado de ánimo, a la percepción que tenemos según nuestra edad y sobre todo por el propio sistema de valores.

¿Calidad de vida o calidades de vida?

 

Foto de Γιάννης Σκουλής en Flickr Creative Commons.